Los días de playa o en la pileta quedan registrados en el estado del pelo. Porque durante y después de la estadía cerca del mar o con sobredosis de pileta y más allá de haber intensificado la frecuencia de los baños de crema y ampollas nutritivas, es frecuente notarlo más reseco y áspero que nunca e ¡imposible de peinar!

 

¿A qué se debe? Hay que tener en cuenta que a diferencia de la piel, el pelo una vez constituido no puede defenderse de los daños causados por el sol ni es capaz de regenerarse. Además, hay ciertas costumbres y tratamientos que hacemos casi instintivamente y que resultan muy dañinos. En esta nota, seleccionamos los más típicos. 

 

¡Tenelos en cuenta y evitalos en tu próximo día al aire libre!  

 

 

- Utiliza protector solar capilar.

Los rayos ultravioletas alteran profundamente la estructura del pelo, dañando las propiedades elásticas y el color, haciendo que pierda brillo y se vuelva más áspero y quebradizo. Sin un protector solar, estos efectos son difíciles de evitar. Por eso, es indispensable sumar un producto protector al neccesaire de playa. ¿Su misión especifica? Al contener filtros solares y agentes humectantes, protegen las fibras, evitan su deshidratación y el resecamiento y preservan la estructura del cabello. Utilizalo de la misma forma que el protector para la piel. 

 

- No te peines tan frecuentemente.

En especial, después de un baño en el mar o en la pileta. Hay que tener en cuenta que cuando está mojado el pelo se encuentra más vulnerable y se puede quebrar con mayor facilidad. Conviene que llevés el pelo recogido, sin raya, para proteger el cuero cabelludo de posibles quemaduras y evitar que el cabello se enrede y lo tengas que peinar constantemente.

 

- Enjuaga el pelo con agua dulce después de salir del mar o la piscina.

Por un lado, el tallo piloso absorbe el cloro y eso hace que pierda su lubricación natural, se torne poroso y quebradizo. Por otro, el agua de mar tiene pequeños cristales de salitre que alteran la carga estática y actúan como amplificadores del reflejo del sol. Con lo cual, el desgaste y la erosión es mayor. Por eso, quitar estas sustancias después de cada chapuzón tendrá un efecto positivo llamativo.

 

- No utilices secadores y planchitas durante las vacaciones.

¡El sol ya es un gran secador sobre el pelo! Aprovechá los meses de calor para espaciar su utilización ya que será una agresión extra para el cabello. Si es imprescindible, nunca lo apliques con el cabello totalmente mojado, podés empezar una vez que el pelo este aireado y para darle forma final al peinado. También conviene que uses difusores y aire frío y siempre es imprescindible protegerlo del calor directo con un protector térmico.

 

- Utiliza el champú adecuado.

¿Cuántas veces elegís el champú solamente por el estado de tu pelo, tal vez muy reseco o sin brillo, sin pensar que tu cuero cabelludo es graso, tenés caspa o tu cabello necesitará dosis extra de hidratación? Recordá que con el calor aumenta la frecuencia de lavados, por lo cual, es clave elegir un producto que limpie, calme y refresque, pero que al mismo tiempo mantenga el cuero cabelludo humectado. Los productos ideales: aquellos que están especialmente formulados para esta época del año, porque más allá de eliminar las impurezas y residuos del cuero cabelludo, contienen filtro solar. Si sos amante de las piscinas, intercalar con un shampoo anticloro dos veces por semana eliminará los residuos acumulados y servirá como prevención del daño por efecto del cloro.

 

Tené en cuenta que mantener a salvo el cabello durante y después del sol, te garantizará que luzca más saludable. Salí a divertirte y recordá que el sol puede ser tu amigo o enemigo según los cuidados que pongas en práctica.  

 

 

 

Por Adrián Acuña, tricólogo, director del Instituto del Cabello, miembro del área de tricología de la Asociación Argentina de Dermatología y profesor de la UBA.

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