Una de las consecuencias del calor es la LIPOTIMIA.

Esto es la caída brusca de la presión arterial. La sangre transporta nutrientes y oxígeno a las células. Para esto necesita una presión que le permita recorrer la red de vasos sanguíneos y también penetrar a través de las membranas celulares.

Si la presión baja bruscamente, la sangre no puede distribuirse por todos los tejidos, especialmente aquellos que se encuentren por encima del nivel del corazón, dado que, además , debe vencerse la Ley de Gravedad de la Tierra. Estando parados, aún con baja presión, la sangre llega sin dificultad a los pies, porque "cae", pero le cuesta regresar al corazón (por eso las piernas y tobillos se "hinchan"=edematizan).

Se comprende fácilmente que con baja presión es escaso el volúmen de sangre que llega al cerebro si estamos de pie, y, además, es poca la fuerza que tiene para penetrar las membranas celulares. Como consecuencia aparecen náuseas, mareos, zumbido en oídos, visión borrosa, decaimiento...

Esto se previene con una hidratación adecuada, como explicamos en notas anteriores, y con control sobre la exposición al calor, pero si, de todas maneras se presenta una lipotimia , las medidas de urgencia a tomar son todas de sentido común: acostar a la persona, elevar los pies para aprovechar la Ley de Gravedad a favor del cerebro, refrescar y ventilar el ambiente y suministrar agua de a sorbos cortos para evitar el vómito.

La persona se recuperará en poco rato si se trata de una lipotimia simple, vinculada al calor y sin patología de base. Si no es así, buscar ayuda médica.

 

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