Los últimos aportes científicos corroboran que al hacer actividad física se consigue una mejor respuesta del sistema inmune, se evita la depresión y se mejora el equilibrio. 

 

Solemos hablar de los beneficios del ejercicio para luchar contra el sobrepeso y la obesidad. Pero hoy me gustaría ir más allá. Porque, además de ser la mejor herramienta para quitarse –o evitar que se instalen- los kilos de más, la actividad física posee muchas otras capacidades terapéuticas.

Si bien la lista es larga, me voy a centrar en los últimos aportes científicos que corroboran el impacto de estar en movimiento en la salud:

 

1) Mejora la respuesta inmune

Desde hace ya varios años se sabe que el ejercicio fortalece el sistema inmunológico, de manera de volverlo más activo en su lucha contra las enfermedades en general, pero no estaban claros los mecanismos detrás de esto. Ahora, un estudio preliminar liderado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska (Estados Unidos), demostró que cuando los pacientes con cáncer realizan tres meses de ejercicios luego de haber finalizado las sesiones de quimioterapia, su sistema inmune se remodela de tal manera que le permite defenderse mejor de futuras recaídas oncológicas.

Los científicos determinaron que tras 12 semanas de seguir un plan de ejercicios, las células encargadas de defender el organismo –específicamente, los linfocitos T- pasaban de una forma senescente (típica de organismos envejecidos y poco efectiva para combatir la enfermedad), a otra “naíf”, capaz de hacer frente a tumores e infecciones.

“Lo que creemos es que con la actividad física estructurada los pacientes logran deshacerse de las células T ineficientes para dejarles lugar a las células T más eficaces", explicó Laura Bilek, la investigadora que encabezó el estudio.

 

2) Mejora el equilibrio y la movilidad

Se sabe que las personas adultas que se mantienen físicamente activas tienen menos chances de tener limitaciones físicas que quienes son sedentarias. Y que realizar cotidianamente ejercicios aeróbicos moderados y de fortalecimiento de los músculos permite reducir los riesgos de caídas. Además, un artículo reciente publicado en la revista Neurology, mostró claramente cómo se puede mejorar el equilibrio, la movilidad y la calidad de vida en las personas con Mal de Párkinson en las variantes más leves, con un programa de ejercicios que apunta a mejorar la fuerza en las piernas: realizado tres veces por semana durante 40 a 60 minutos, se logró disminuir las caídas en un 70% en estos pacientes.

 

3) Evita la depresión

Por último, la actividad benéfica del ejercicio se evidencia en el cerebro: cuando estamos estresados el organismo produce una sustancia conocida como kineurina, que está relacionada con la depresión.

Investigadores del Instituto Karolinska de Suecia observaron que ratones diseñados para ser especialmente musculosos tenían niveles más elevados de una enzima llamada KAT (que neutraliza la acción de la kineurina) que ratones normales. Publicado en la revista Cell, el estudio demostró, en animales, que los músculos actuarían como el riñón o el hígado, purgando las sustancias dañinas del cuerpo y manteniendo el cerebro más sano.

La expectativa de vida se ha extendido muchos años en medio siglo y , para que esos años sean vividos con calidad, el ejercicio físico es un aliado imprescindible e impostergable.

 

 

Por Patricia Sangenis, médica cardióloga especialista en medicina del deporte.